¿Cómo sabemos qué cantidad necesitamos de cada alimento? En primer lugar, hay que recordar que la alimentación es individual y que las necesidades de cada uno dependen del sexo, la edad, el peso, lel estado de salud y la actividad desarrollada. Se puede dar recomendaciones generales para adultos sanos, pero siempre es conveniente que cada caso particular se consulte con un profesional.
¿Cuáles son estas recomendaciones?
1. Comer con moderación e incluir alimentos variados en todas sus comidas.

Comer para reponer energías y no sólo porque tenemos la comida delante nuestro. Buscar una alimentación lo más variada posible para tener mayor seguridad de que incorporamos todos los nutrientes que nos hacen falta.
2. Consumir diariamente leche, yogures o quesos. Son necesarios en todas las edades.
 Los lácteos son la mejor fuente de calcio disponible entre los alimentos. Este mineral es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro organismo. No sólo hace falta para formar huesos y dientes, sino, también, para mantener el ritmo cardíaco y para contraer los músculos, entre muchas otras funciones. Si no lo suministramos con los alimentos, nuestro organismo lo obtendrá de sus reservas, que son los huesos, debilitándolos. La recomendación es de 2 lácteos diarios: por ejemplo, un yogur, un vaso de leche o un trozo de queso.
3. Comer diariamente frutas y verduras de todo tipo y color.
 A través de frutas y verduras obtenemos fibra, vitaminas y minerales. Al elegir una variedad de colores, elegimos también distintos nutrientes. Nuestra alimentación diaria debería incluir entre dos y cuatro frutas y un plato grande de vegetales de distintos colores.
4. Comer una amplia variedad de carnes rojas y blancas retirando la grasa visible.
 Una rebanada del tamaño de la palma de la mano, de carne vacuna, pollo o pescado es la recomendación para un adulto sano. A través de ella, obtenemos excelentes proteínas, vitaminas del complejo B, cinc y hierro.
5. Preparar sus comidas con aceite preferentemente crudo y evitar la grasa para cocinar.
 Los aceites aportan nutrientes imprescindibles para el mantenimiento celular, mientras que las grasas de origen animal (manteca, natas, grasa de cerdo) aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular. Se recomienda dos cucharadas de aceite diarias.
6. Disminuir el consumo de azúcar y sal. 
Tanto la sal como el azúcar no son necesarias en nuestra alimentación y en algunos casos, pueden ser perjudiciales. Se pueden utilizar con moderación por una cuestión de hábitos o gustos.
7. Aumentar el consumo variado de panes, cereales, pastas, harinas, féculas y legumbres.

Los cereales y las legumbres son la mejor fuente de energía.
8. Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitarlo en niños, adolescentes y embarazadas.

El alcohol es un tóxico para nuestro organismo y además aporta gran cantidad de calorías, sin ningún nutriente.
9. Tomar abundante cantidad de agua potable durante todo el día. 
El agua es imprescindible y nos hace falta beber alrededor de 2 litros diarios. Por eso, está representada en forma tan notable en el óvalo.
10. Aprovechar los momentos de las comidas para el encuentro y diálogo con otros.

Para el hombre, comer, también es un acto social. Desde que nacemos, el momento de la alimentación es una oportunidad para el contacto con nuestros seres queridos.
Un adecuado comportamiento alimentario no se basa sólo en qué comemos, sino, también, con quién, en dónde, porqué y cuándo comemos.
Comer sentado, masticando bien, sin ver televisión, sin discutir.
Preparar una cantidad razonable de alimentos, en forma higiénica y dejar de comer cuando se siente saciedad, también forma parte de un adecuado plan de alimentación. 
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